El despertar
La Violencia de la Transición Formal
Esta obra no es el registro amable del inicio de un día; es un ensayo sobre la súbita y traumática transición entre estados: de la quietud del no-ser a la irrupción del yo consciente. Al titularla "el despertar", se invoca la idea de un evento que anula el orden previo, dejando tras de sí una geometría rota.
La composición, en mi visión, debe estar marcada por la violencia cromática. Los negros y azules profundos del fondo —la densidad de la inconsciencia— son penetrados y fracturados por cuñas de color amarillo ácido y rojo intenso. Estos colores no son luz, sino la afirmación gestual de una energía que emerge sin permiso, empujando la forma hacia el caos. El "despertar" es, por lo tanto, un acto de fuerza que desgarra el tejido visual.
Mi intención es documentar la incomodidad inherente a la lucidez. La figura o forma central, si existe, no está completa; se está construyendo a tirones, negándose a ser una entidad unificada. Es un registro unilateral que afirma que la conciencia es una experiencia fragmentada, donde la realidad se ensambla con dificultad a partir de los escombros de la noche. El lienzo se convierte en el campo de batalla donde el sueño (la abstracción total) se rinde ante la estructura impuesta de la vigilia.