Peras y mandarinas
La simplicidad de lo cotidiano para explorar la intensidad del color y la forma en el refugio de la intimidad. La obra está ejecutada en Óleo sobre lienzo. El óleo me permite construir la gravedad material del entorno. El fondo de la mesa, un pardo oscuro y rico, es la materia conceptual de la tradición y la quietud, que contrasta violentamente con los amarillos y naranjas incandescentes de la fruta. El encaje blanco no es un detalle decorativo, sino la afirmación estética de la luminosidad que irradia desde la base, sirviendo como un delicado foco de atención. Mi intención es documentar el drama silencioso. La pera que reposa fuera de la caja no ha caído, sino que ha escapado, simbolizando la fuerza incontenible de la naturaleza y el deseo individual que se rebela contra el orden impuesto de la caja.