Ceibos
Un árbol asociado al fuego y al color, pero se le retrata en su estado más ascético, revelando la estructura de su existencia. La composición está dominada por una red de ramas oscuras y retorcidas que no buscan la gracia, sino la afirmación de la fuerza. Los troncos son densos y texturales, actuando como el esqueleto de un relato que se resiste a la narración fácil del follaje. El fondo, en tonos acuosos y celestes apagados, no es un cielo, sino el espacio conceptual que permite que la complejidad de las ramas se manifieste sin distracción. Mi intención es documentar que la belleza reside en la honestidad de la línea.