Malherido
La obra está ejecutada en Tinta sobre papel. La técnica monocromática, con su alto contraste, me permite eludir la superficialidad del color y concentrarme en la línea como única arquitectura del dolor. La figura no es modelada, sino construida por una red caótica y superpuesta de trazos y círculos. Esta maraña de tinta no es una guía anatómica, sino la prueba testimonial del colapso interno, el mapa de la presión y el estrés psicológico que define el volumen del sufrimiento. Mi intención es documentar la experiencia de la ascensión. Los brazos elevados no son un gesto de súplica, sino la afirmación estética de una voluntad que intenta trascender la materialidad de su lesión.