Surreal
Si el sitio es un ensayo de la personalidad sin personaje, esta obra es su prueba más gráfica. Es un mapa de la deconstrucción del yo, donde el rostro se disuelve en planos geométricos y formas orgánicas que brotan del subconsciente. La técnica es Grafito sobre papel, ya que solo la precisión tonal del grafito puede documentar la ilusión de volumen en estas formas que se cortan. Los ángulos agudos que envuelven la cara son la lógica que intenta contener las fantasías incontrolables que se escapan. El pequeño rostro incrustado en la estructura es el recordatorio de que la identidad nunca es singular, sino un laberinto de fragmentos.