Bodegón
La composición está dominada por el vacío: la pared blanca y simple, con sus veladuras grises, no es neutral; es un registro de la ausencia. El único punto focal es el plato, pequeño y precario, conteniendo una masa de uvas oscuras y panes o frutas de color ocre. Este arreglo no es un festín, sino el conteo escueto de elementos que garantizan la permanencia. Mi intención es explorar la tensión entre el color (la presencia del alimento, el púrpura vibrante) y el entorno (el gris y el blanco despojados). La verticalidad de la pared insinúa una presencia o una ventana, pero se niega a revelarla.