Miraflores
La obra está ejecutada en Óleo sobre lienzo. El óleo me permite construir la gravedad textural de la composición: el lienzo está dominado por una masa de verdes profundos y oscuros y pardos, que no son colores, sino la afirmación estética de la sombra y el peso de lo inmanente. Esta densidad es rota por pequeñas pinceladas de amarillo y chartreuse, que actúan como los focos conceptuales del espíritu y la luz solar que lucha por manifestarse. Mi intención es documentar la experiencia de la búsqueda. El macetero en primer plano es el único ancla de la civilización, un testimonio de la voluntad humana de contener y ordenar una fuerza que, en el fondo, es salvaje e implacable.