Retrato de nadie
Un ejercicio de personalidad sin personaje llevado a su máxima expresión. No es un retrato de alguien; es un retrato del germen de la identidad, la sombra que define la forma. La mirada no busca reconocimiento; busca la luz que la define. La obra combina Grafito y Acuarela diluida sobre papel. El grafito construye la estructura del volumen y la introspección, mientras que la acuarela solo interviene en tonos monocromáticos para dar profundidad a la sombra, creando el ambiente. Es un registro unilateral de cómo la esencia puede existir sin nombre.