El Jardín del Viejo
La composición está dominada por una vegetación densa y oscura, donde la sombra se convierte en el color principal. Los árboles y arbustos no son masas verdes, sino bloques de conciencia que se cierran sobre sí mismos, creando un interior melancólico y saturado. Las formas son indistinguibles, un caos contenido que sugiere la dificultad de mantener el orden ante la insistencia de la naturaleza. Mi intención es documentar la belleza de lo inacabado y lo indómito.