La llama
El centro de la existencia es una masa de energía que se resiste a la oscuridad circundante. La obra está ejecutada en Óleo y Acrílico sobre lienzo, técnica que me permite construir la intensidad lumínica a través de la superposición de capas. La forma central domina con una paleta de blancos puros, amarillos y rojos ardientes, que no son colores, sino la afirmación estética de una temperatura conceptual. Esta llama está rodeada por el negro y el rojo oscuro del fondo, que actúan como la materia condensada que la energía ha logrado rechazar. Mi intención es documentar la tensión entre el poder y la fragilidad. La pequeña figura negra que se insinúa en el núcleo blanco no es humo, sino la prueba testimonial de la semilla de la vulnerabilidad que reside en el corazón de la pasión.