Piedras de Araial
Un lugar específico para estudiar una verdad universal: la dignidad de lo que perdura. La obra está ejecutada en Acuarela sobre papel. La técnica se utiliza de manera paradójica, el medio fluido documenta la inmutable solidez de la roca. Las piedras no se dibujan, se construyen a través de planos facetados de grises y blancos rotos que son la afirmación estética de una geometría interna. Cada plano de color y sombra es una prueba de la erosión, una capa de la historia geológica expuesta. Mi intención es documentar la tensión entre lo efímero y lo eterno. La vegetación minimalista y el cielo pálido son el foco de la conciencia, la única prueba de la vida momentánea contra la escala épica de las rocas.