Abstracción arbórea
Se niega la representación literal del árbol para enfocarse en la estructura profunda del crecimiento. Lo que se observa no es un bosque, sino la suma de sus impulsos: la línea vertical que busca el aire, el patrón rizomático del suelo. Utilizo el color —la paleta de verdes y tierras— no para describir hojas o cortezas, sino como una afirmación de la densidad y el tránsito de la luz. Es la descomposición de la luz filtrada a través de un dosel, convertida en pinceladas y planos. Mi intención aquí es llevar la abstracción a su punto más paradójico: forzar un motivo primario y emocional (el árbol, la raíz) a someterse a la lógica fría del diseño. El resultado es, inherentemente, una verdad a medias; una interpretación personalísima de cómo el caos biológico se pliega ante el orden del marco. Es mi forma de documentar un patrón invisible.