Flor simple
La economía del color y la concentración de la energía vital. Se anula la necesidad de un catálogo botánico para postular que la verdad de la flor reside en su forma más esencial y su capacidad de contrastar el entorno. La composición está dominada por una forma ovalada y sensual de rojo profundo y naranja, que se siente casi volcánica. Este color no es pigmento, sino la afirmación visual de la pasión contenida. La apertura negra y el amarillo ácido que la flanquea no son estambres, sino un núcleo de oscuridad y una luz cruda que coexisten en el centro de la belleza. La forma se levanta sobre un fondo de verdes borrosos y negros saturados, negando la perspectiva y forzando la proximidad del ojo. Mi intención es documentar la experiencia de la síntesis.