La vieja terraza
La obra se encarga de dibujar la estructura conceptual: la barandilla, las macetas vacías, la línea del horizonte, todos elementos que se perciben como esqueletos de una memoria que ya no puede sostener su propio peso. Mi intención es documentar la belleza de la fragilidad estructural. La terraza se convierte en un umbral fallido, un espacio que ya no invita a la observación, sino a la introspección silenciosa. La composición utiliza la verticalidad y la horizontalidad para afirmar la permanencia del cuadrado, aun cuando los bordes se disuelven en la bruma de la acuarela.