Copa helada
La idea de un momento que, por la acción del frío, se ha detenido al borde de su disolución, transformando la materia fluida en una forma cristalizada y rígida. La composición se enfoca en la tensión vertical de la copa, que se convierte en un símbolo de la contención: una estructura de vidrio que apenas sostiene un contenido destinado a volver al caos. El uso de la paleta fría no es un accidente, sino una afirmación estética de la ausencia de calor y el vacío emocional. Mi intención es documentar la belleza de la pausa forzada. El hielo no es permanente; es una suspensión temporal de la entropía.